A tan solo 30 o 40 minutos de Benidorm se encuentra la galardonada región vinícola de Jalón, situada en un pintoresco valle y rodeada de montañas escarpadas. El entorno, por sí solo, cautiva al visitante, pero Jalón ofrece mucho más que belleza paisajística. Sus viñedos, cultivados en este fértil interior, producen vinos que reflejan tanto el carácter de la tierra como una arraigada tradición vitivinícola.
Sin embargo, el atractivo de Jalón va más allá del vino. Cada sábado, la localidad se convierte en el animado epicentro de uno de los rastros más antiguos y grandes de la Costa Blanca. Este mercadillo atrae a visitantes de todos los rincones, deseosos de rebuscar entre una amplia oferta de objetos, curiosidades y antigüedades. Con dos horas para disfrutar del lugar, hay tiempo de sobra para empaparse del ambiente, descubrir pequeños tesoros y vivir una tradición profundamente arraigada en la vida local.
La ruta continúa hacia el interior, atravesando valles cubiertos de viñedos y huertos repletos de almendros y naranjos. El paisaje va narrando su propia historia de riqueza agrícola antes de llegar a uno de los enclaves naturales más singulares de la zona: las Cuevas de las Calaveras.
Se cree que estas cuevas se formaron hace unos 150 millones de años y ofrecen una fascinante ventana al pasado geológico. Aún más llamativos son los vestigios de presencia humana hallados en su interior, que datan de hace aproximadamente 50.000 años. Con la entrada incluida, los visitantes disponen de una hora y cuarto para recorrer las cuevas a su propio ritmo, disfrutando tanto de su belleza natural como de su importancia arqueológica.
En conjunto, los vinos de Jalón, su mercado, los paisajes del interior y sus cuevas milenarias conforman una experiencia que combina cultura, historia y naturaleza, y que revela una faceta menos conocida pero profundamente atractiva de la Costa Blanca.




















